LA
CREACION DE ATOL MAMBA, UN DRON MONOPLAZA TRIPULADO, REVOLUCIONA LA MOVILIDAD AEREA Y FUE INVENTADO EN ARGENTINA
El monoplaza eléctrico no
necesita pista para elevarse y puede alcanzar los 70 kilómetros por hora.
Cuenta con sistemas
electrónicos para asistir al eventual piloto durante el vuelo.
En el proyecto participan
alumnos de ingeniería de distintas facultades que buscan poder fabricarlo en
múltiples cantidades.
Clarin
Estudiantes
de distintas facultades de ingeniería están ultimando los detalles de un
prototipo de aeronave eléctrica que promete revolucionar la movilidad aérea.
Se
trata de Atol Mamba, un monoplaza eléctrico que puede despegar y aterrizar sin
una pista específica, se mueve de manera vertical. Un dron tripulado con un
solo asiento. Toda una novedad.
El
experimento está muy avanzado. De hecho ya realizó varios vuelos tripulados y
el objetivo ahora es poder multiplicar su producción, ya que la invención tiene
una gran proyección internacional.
La
novedad es que a diferencia de las naves convencionales, estos drones pueden elevarse
y descender sin necesitar ninguna pista de aterrizaje. Lo hace con sus propias
hélices y motores eléctricos.
La
aeronave sirve para el desplazamiento de una sola persona y alcanza una
velocidad máxima de unos 70 kilómetros por hora. Cuenta con sistemas
electrónicos para asistir al eventual piloto durante el vuelo.
El
vehículo incorporó distintos elementos destinados a reforzar la seguridad.
Cuenta con un arnés de cuatro puntos, sensores redundantes. Tiene además una
celda de protección en la cabina y un paracaídas para reducir la velocidad del
descenso que puede ser utilizado en caso de emergencia.
El
Atol Mamba cuenta con ocho motores eléctricos distribuidos en pares coaxiales,
una configuración en la que dos hélices se ubican sobre un mismo eje. Ese
diseño le permite generar el empuje vertical necesario para que la aeronave
despegue directamente desde el lugar donde se encuentra.
Una
de las novedades es su propulsión. Cada motor está diseñado con una
alimentación independiente. Así, ante una eventual falla de alguno de sus
propulsores, el resto puede continuar funcionando para permitir que el piloto
mantenga el control y realice un descenso.
El
prototipo cuenta con una computadora de vuelo que procesa información de
distintos sensores relacionados con la posición, la inclinación, la altura y el
funcionamiento del sistema de propulsión.
La
información permite asistir al piloto y mantener la estabilidad del vehículo
durante las distintas etapas del vuelo. Así, el piloto controla la potencia
para ascender o descender, la inclinación para desplazarse hacia adelante o
atrás y el giro para modificar la dirección.
Uno
de los principales desafíos de esta clase de vehículos eléctricos es la autonomía.
En las primeras pruebas, sus creadores confirmaron que los vuelos tienen una
duración de unos 20 minutos.
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