UN
MULTIMILLONARIO QUE CONFESO UNA
INFIDELIDAD EN UNA CARTA PUBLICA Y
TERMINO PAGADO 644 MILLONES DE USD EN UN DIVORCIO QUE SACUDE A UN PAIS
Chey Tae-won, jefe del
conglomerado SK, y Roh Soh-yeong, hija del entonces presidente de Corea del
Sur, se casaron en 1988.
Pero, en 2015, él
reconoció una relación extramatrimonial y pidió el divorcio. Fue el inicio de
la batalla por los millones.
Clarin
Este
viernes, un tribunal surcoreano le ordenó a Chey Tae-won, jefe del Grupo SK,
pagarle 644 millones de dólares (944.000 millones de wones) a su
exesposa, Roh Soh-yeong, cerrando lo que se conoce como 'el divorcio del
siglo' en Corea del Sur: uno de los mayores escándalos del país, que
mezcla terceros en discordia, hijos extramatrimoniales, política y
una fortuna valuada en miles de millones de dólares.
El
fallo forma parte de un litigio iniciado en 2017 cuya principal disputa era si
las acciones de Chey en SK Inc., uno de los mayores conglomerados de Corea,
debían considerarse patrimonio matrimonial.
Según
los abogados del hombre, las acciones habían sido compradas con los 280
millones de wones que le había dado su padre, Chey Jong-hyo, fundador del
grupo, como regalo de bodas. Según la mujer, fueron adquiridas
con fondos no declarados por 30 mil millones de wones, que les había
regalado el padre de ella, Roh Tae-woo, presidente de Corea en aquel
entonces.
En 2024, una corte de apelaciones de Seúl había fallado que Roh debería recibir US$955 millones (1,4 billones de wones). Sin embargo, Chey fue hasta la Corte Suprema, que anuló la sentencia y devolvió el caso al tribunal inferior.
Para la Corte, incluso si el padre de Roh hubiera
contribuido al crecimiento económico de la empresa, esos fondos provenían de lo
que parecerían haber sido sobornos al expresidente y, por tratarse
de dinero ilícito, no deberían formar parte de la división de bienes.
En
1996, el expresidente Roh fue condenado a 17 años de prisión
por corrupción y por su papel en el golpe de estado de diciembre
de 1979 y la brutal represión contra las protestas de Gwangju,
en 1980. Lo liberaron un año más tarde gracias a un perdón presidencial de Kim
Young-sam.
Este
viernes, finalmente, un tribunal de apelaciones de Seúl determinó que una
porción sustancial de las acciones y otros títulos en poder de Chey forman
parte de los bienes divisibles, al considerar que ambos cónyuges contribuyeron
a la formación, conservación y aumento de valor durante el matrimonio, según el
fallo.
Sin
embargo, el tribunal mantuvo como referencia para valorar las acciones la fecha
del cierre de los alegatos de la anterior apelación, que se produjo el 16 de
abril de 2024, cuando se cotizaban en alrededor de US$109 (160.000 wones).
Roh
había pedido que las acciones se valoraran conforme a su cotización de junio de
2026, cuando llegaban a 815.000 wones (US$556) por título, según el diario
local Chosun Biz, en medio del exponencial crecimiento de SK hynix,
productora de chips para Nvidia, que se benefició fuertemente del boom de
la IA.
Del
"casamiento del siglo" al "divorcio del siglo"
En
1988 Chey y Roh protagonizaron lo que se conoció como "el casamiento del
siglo". El hombre, era heredero de una de las principales
corporaciones de Corea del Sur, mientras que la mujer era la hija del
recién llegado presidente surcoreano Roh Tae-woo (1988-1993). La
fiesta tuvo lugar en la Casa Azul, la residencia presidencial de
Corea, hoy devenida en un parque público.
El
cuento de hadas se rompió en 2015, cuando Chey dijo que quería divorciarse
de Roh, en una carta de tres páginas publicada en un diario coreano. En el
texto, el hombre también reconocía que se había enamorado de una mujer más
joven, Kim Hee-young, y que tenía una hija extramatrimonial con
ella. Poco se conoce de Kim, su actual pareja, ya que mantiene un perfil bajo,
salvo que es divorciada y que tiene un hijo de una relación previa.
A
pesar de la carta y una mediación que solicitó Chey en 2017, Roh se
resistió inicialmente a darle el divorcio y le dijo a su círculo que
estaba dispuesta a luchar por su familia -el matrimonio tuvo tres hijos-. Sin
embargo, en 2019 la mujer cambió de idea y decidió pedir la mitad de la
fortuna de Chey.
Un
primer fallo le otorgó a Roh sólo US$50 millones. La mujer, que es directora
del centro de arte digital Art Center Nabi, apeló y luego hubo dos fallos subsiguientes,
uno de ellos le otorgaba US$1.000 millones.
Sin
embargo, este viernes el tribunal de apelaciones decidió repartir la fortuna en
un tercio para la mujer y dos tercios para el hombre. La defensa de Chey señaló
que analiza presentar un nuevo recurso ante la Corte Suprema tras analizar el
fallo, según una fuente citada por la agencia local de noticias Yonhap.
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