EL MAYOR CAMBIO DE LA HISTORIA AUTOMOTRIZ: MERCEDES BENZ ESTUDIA FABRICAR ARMAMENTO
El
continente vive el mayor momento de rearme desde antes del fin de la Guerra
Fría y la industria militar, que fue rebajando capacidad de producción desde
hace más de 35 años, no puede hacerse cargo por ahora de todos los pedidos.
El agujero pueden colmarlo las automotrices, que tienen exceso de plantas de montaje y personal especializado en la fabricación de vehículos.
Clarin
Las
automotrices europeas, presionadas por la potencia de sus competidoras chinas,
sobre todo en la transición de los motores de combustión a los motores
eléctricos, pueden haber encontrado una tabla de salvación en la subida
del gasto militar en Europa.
El
continente vive el mayor momento de rearme desde antes del fin de la Guerra
Fría y la industria militar, que fue rebajando capacidad de producción desde
hace más de 35 años, no puede hacerse cargo por ahora de todos los pedidos.
El agujero pueden colmarlo las automotrices, que tienen exceso de plantas de
montaje y personal especializado en la fabricación de vehículos.
En
ese nuevo paisaje industrial, inundado ahora de dinero público porque los
presupuestos nacionales tienen cada vez una mayor cantidad de gasto militar,
las automotrices empiezan a ponerse el uniforme verde oscuro. Entre ellas
Mercedes-Benz, uno de los grandes símbolos del automóvil europeo y de la
potencia industrial alemana.
Los
medios alemanes rumiaban con esa información desde hace meses, confirmada ahora
por su consejero delegado, Ola Källenius, en una entrevista con el diario The
Wall Street Journal.
El
patrón de la automotriz cuenta al diario estadounidense que, aunque todavía no
hay anuncios concretos, la empresa ya está estudiando internamente si la
idea sería viable comercialmente y si ayudaría a reforzar la defensa europea.
Las grandes empresas militares del continente están construyendo plantas de
ensamblaje lo más rápido que pueden para aumentar su capacidad de producción y
poder asumir los cada vez mayores contratos.
Mercedes-Benz, por el contrario, tiene un problema de sobrecapacidad de producción en sus plantas europeas debido a la caída de la demanda y a la transición tecnológica al auto eléctrico.
Esa sobrecapacidad debe encontrar una salida o
la empresa tendrá que cerrar plantas y despedir a miles de empleados.
Mercedes-Benz ya negocia con el consorcio de defensa franco-alemán KNDS la
venta de algunas de sus plantas.
Pero
la empresa entiende que una parte de su producción debería ser
militar para mantener bajo su manto la producción y el empleo y entiende
que no sería una revolución, sino un paso más porque ya fabrica vehículos
pesados utilizados por el Ejército alemán.
Además,
la fabricación de vehículos militares es un negocio menos lucrativo, pero
mucho más estable y seguro que la fabricación de autos privados. Los
continuos aumentos de gasto militar en Europa desde que Rusia atacó a Ucrania
en 2022, el hecho de que los contratos sean con gobiernos, por grandes
cantidades de vehículos y estén asegurados durante años sin que les afecten los
vaivenes en el consumo empuja a Mercedes-Benz y empujará a otras a meter un pie
en la industria militar porque cada proyecto les garantiza empleo y producción
durante al menos tres años.
El
paso a la fabricación de vehículos militares no servirá, en cambio, para cerrar
el agujero que dejó en los últimos años la caída de ventas de autos. A largo
plazo, además, existe el riesgo de que abandonar parcialmente el sector
automotriz implique ceder terreno a competidores globales. Si la producción
militar vuelve a caer, Mercedes-Benz y otras automotrices que den el mismo
paso pueden verse sin autos y sin tanques.
En
Alemania el debate no es sólo industrial y económico. La entrada de gigantes
empresariales civiles en la producción de armamento alimenta un importante
debate por la militarización de la industria.
Mercedes-Benz
no es la única. SEAT, la marca española del Grupo Volkswagen, y Stellantis en
Francia ya analizan opciones para empezar a fabricar material militar, ya sea
fabricando componentes o cediendo plantas de producción (y sus empleados) a
empresas de defensa. En el caso de SEAT, su planta de Martorell, cerca de
Barcelona, produce 450.000 autos al año cuando podría producir 600.000. Esa
sobrecapacidad podría cubrirse con material militar.
Les agradezco su enorme apoyo
y además les informo para los amantes del deporte que he abierto otro blog
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