OTRO
IDOLO DEL DEPORTE DENTRO DE LA POLITICA NOVAK DJOKOVIC SERA EL NUEVO PRESIDENTE
DE SERBIA CUANDO ABANDONE LA RAQUETA ?
Enfrentado con el presidente de su país, el
tenista no habla sobre su futuro después de soltar la raqueta.
El
recuerdo de otros deportistas que desembarcaron en la política.
Clarin
Radicado
en Atenas, el punto es entonces recordar cuáles fueron las razones que llevaron
a Djokovic a dejar su país natal para radicarse a poco más de mil kilómetros de
distancia. Porque en Serbia, Djokovic es algo más que un héroe deportivo,
el hombre que superó todos los récords para sentarse en la mesa de los más
grandes deportistas de la historia después de haber sufrido la guerra que mató
a 250 mil compatriotas y obligó a la mitad de la población, poco más de 2
millones de personas, a huir de sus hogares.
Es
que Djokovic era apenas un niño de 12 años cuando ya jugaba al tenis mientras
en el departamento de dos ambientes de su abuelo viudo Vladimir se refugiaba
junto a sus padres y sus dos hermanos de los bombardeos de la OTAN de 1999 en
el medio de la crisis de los Balcanes en la que su Belgrado natal era un punto
crucial de los ataques. Por esa resiliencia, por ese resistir a la adversidad,
Djokovic excede al deporte para la mayoría de los serbios. Pero ahora, de ser
un patriota pasó a convertirse en un traidor. Al menos para algunos.
Djokovic
fue recibido con los más altos honores en su país tras ganar la medalla de oro
olímpica en los Juegos de París 2024. Aquel lunes de agosto una multitud fue a
verlo saludar desde el balcón del Ayuntamiento de Belgrado junto al resto de
los atletas serbios que también habían subido al podio, como los miembros del
seleccionado de basquetbol liderado por Nikola Jokic que había ganado el
bronce. El presidente Aleksandar Vucic lo recibió, lo abrazó y
Djokovic dijo que estar en ese lugar era "la sensación más hermosa que
puede experimentar un atleta de Serbia". Sin embargo, apenas dos años
después, fue declarado “enemigo del pueblo” por los adláteres de Vucic, un
ultranacionalista que está en el poder desde 2017, que seduce a los
empresarios, manipula el sistema electoral y coquetea al mismo tiempo con Trump
y Putin. Enfrente suyo se pararon intelectuales, todo el arco universitario y
periodistas independientes. Y Djokovic, claro.
Nada
se sabía de algún interés del tenista por la política hasta que la muerte de 16
personas al desplomarse un trozo del techo de la estación de Novi Sad desató
una oleada de manifestaciones estudiantiles que puso en jaque a Vucic. Al
principio Djokovic sólo escribió un tuit diciendo que había que escuchar todas
las voces. Y luego publicó una foto de una manifestación opositora al gobierno.
La prensa oficialista comenzó a criticarlo. Al principio, de una manera
liviana; luego, con un odio sin límites. Allí decidió irse de Belgrado junto a
su familia y hasta se llevó a Atenas el ATP 250 de la capital serbia, un
negocio familiar. De héroe a villano.
Vucic
se cuida y no lo critica en público. Pero la radio y la televisión estatales o
los medios afines lo hacen. Vucic le había prometido un museo como el que tiene
Nadal en Manacor. Nada se sabe de ello. Djokovic no habla de exilio (no es
tonto) y, si le preguntan, dice que fue una decisión familiar que tomó junto a
su mujer por un combo formado por la educación de sus hijos -van a un exclusivo
colegio de habla inglesa-, la comida, el clima y la geografía griegas más los
lazos históricos que unen a ese país con el suyo.
El
presidente y su partido Progresista Serbio afirman que el país registró un
crecimiento económico del 4 por ciento (cuatro veces la media europea) y que la
inflación bajó. Los estudiantes siguen manifestándose contra la corrupción y ya
sumaron a miles de serbios a su causa. Todos ellos consideran a Djokovic
su ídolo más grande. El dijo en una entrevista que querría para su tumba la
frase: "El hombre que tocó el corazón de la gente”. ¿Qué será del
campeón una vez que se retire? En las protestas ya se ven pancartas con su foto
y la inscripción “Djokovic for president”. No sería el primer deportista
que se vuelca a la política.
Hay
ejemplos: Romario y Bebeto, la dupla atacante del Brasil campeón
del mundo en Estados Unidos 1994, son senador y diputado,
respectivamente; Cuauhtémoc Blanco, uno de los más destacados futbolistas
mexicanos de la historia, también es diputado (hoy está en serios problemas
porque enfrenta una demanda por una presunta violación); y el propio Carlos
Espínola, el máximo ganador de medallas olímpicas en Argentina junto a Luciana
Aymar, es senador por Corrientes.
Sin
embargo nadie llegó tan arriba como el ex futbolista George Weah,
presidente de Liberia entre 2018 y 2024; el bicampeón olímpico de esgrima en
México DF 1968 y Munich 1972, Pal Schmitt, presidente húngaro entre 2010 y
2012, cuando renunció; e Imran Khan, estrella del cricket paquistaní quien
fue el primer ministro de su país entre 2018 y 2022 y hoy está preso por
corrupto. ¿Aspirará Djokovic a ser presidente de Serbia? Nadie, por ahora,
se animó a preguntarle.
Les agradezco su enorme apoyo
y además les informo para los amantes del deporte que he abierto otro blog
dedicado a este tema y al futbol en particular:
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