LLEGO EL ADIOS DE LOS MUNDIALES PARA CRISTIANO RONALDO, EL HOMBRE QUE QUISO SER REY Y
SOLO LLEGO A PRINCIPE PUES APARECIO MESSI
Nunca
fue el mejor futbolista del mundo ni de la historia y fue un hábil usuario del
marketing.
Fue
un depredador del gol en Manchester United, Real Madrid y Juventus, antes de ir
por petrodólares.
Merece
el reconocimiento que siempre tuvo y que nunca le alcanzó, porque siempre quiso
más.
Clarin
Adiós
Cristiano. Fue lindo mientras duró. No habrá más Mundiales después de seis
citas. La vida para el portugués ha sido (aún lo es) batir récords. Espejito,
espejito, ¿quién es el más bonito, quién es el más goleador, quién es el mejor?
No todo se puede y el ansiado gol 1.000 seguramente llegará en el exilio otoñal
de los petrodólares. Se acabó. No habrá más Mundiales. Se apagan los
reflectores.
Se empecinó en que lo reconocieran como el mejor del mundo Está claro que nunca fue el mejor futbolista del mundo ni de la historia. También está claro que fue un hábil usuario del marketing.
Sí que ha sido un goleador
fenomenal. Desde que usaba la camiseta 28 del Sporting Lisboa y todavía no
tenía dinero para acomodarse la dentadura despareja, acaso producto de las
carencias de la infancia dura en su Madeira natal.
Fue tremendo, depredador, francotirador, asesino de redes en el Manchester United, apañado por el sabio Alex Ferguson, hasta que agitó alas en busca de destinos más grandiosos, todavía, que las tardes lluviosas de Old Trafford.
Real Madrid siempre es apetecible. Y en el Bernabéu también hizo
historia. Primero con el 9 en la espalda, luego con el 7 que tanto
quería y que en ese club es número mítico luego de que lo usaran
Amancio, Juanito, Butragueño y Raúl. Se lo ganó. Lo heredó. Fue
ídolo indiscutido del Fondo Sur, el mimado de la prensa española y
de Florentino Pérez hasta que sus veleidades rompieron la
relación con el presidente del club como alguna vez se quebró
aquella sociedad que parecía indestructible entre Bernabéu y Di
Stéfano.
Buscó,
entonces, otro lugar donde continuar ajusticiando arqueros. La Juve. Que ya no
era la Juventus de los años de oro pero mantenía el linaje de Vecchia Signora.
Un breve retorno, olvidable, por el United. Y luego el salto al Al Nassr. El
hombre que quiso ser Rey y llegó a Príncipe porque un chiquito nacido en
Rosario tuvo la mala idea de ser contemporáneo y acabó con el cuento de las Mil
y una Noches soñado por Cristiano.
Tuvo
mala suerte Cristiano. Disputó, o creyó disputar, el reinado con Lionel Messi.
La diferencia entre un goleador extraordinario y un crack. No admite
discusiones el asunto. Qué gran goleador fue Cristiano. Merece el
reconocimiento que siempre tuvo y que nunca le alcanzó porque siempre quiso
más. Más de todo. Quizá ahí, en esa búsqueda incesante haya estado su grandeza.
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