EL
CASO DE LOS CINCO BUZOS ITALIANOS QUE MURIERON ATRAPADOS EN UNA CUEVA SUBMARINA
Luego
de que se rescatara uno de los cuerpos y se localizara a los cuatro restantes
dentro de la Cueva del Tiburón, ahora los investigadores analizan los detalles
de la expedición.
Permisos
otorgados, el plan de buceo perdido y la inmersión del capitán, algunos de los
interrogantes de la pesquisa.
Clarin
El
destino fatal de los cinco
buceadores italianos que murieron mientras nadaban a 50 metros
de profundidad en un atolón de las Islas Maldivas continúa bajo la
lupa de los investigadores: luego de que en las últimas horas se
encontrara uno de los cuerpos en la Cueva del Tiburón, las
autoridades se plantearon cinco puntos para poder precisar detalles sobre
la expedición submarina que terminó de manera trágica.
Las
incógnitas planteadas por los investigadores estriban en la previa de la
expedición que partió desde el barco de safari Duke of York hasta el
atolón de Vaavu, en las Maldivas, y desde allí a las cavernas submarinas, de
una profundidad de 50 metros. De la expedición participaron Monica Montefalcone
(51), Giorgia Sommacal (23; hija de Montefalcone), Muriel Oddenino (31),
Federico Gualteri (31) y Gianluca Benedetti (44).
Ahora la pesquisa de las autoridades de las Maldivas intenta dilucidar los roles de cada uno de ellos en la misión. Algunas de las pistas que los investigadores siguen constan de los permisos de inmersión que fueron otorgados por las autoridades, la búsqueda de los planos del plan de buceo y el por qué de la inmersión del capitán del barco.
¿Los cinco estaban autorizados a bucear a 50 metros de profundidad?
El
vocero presidencial de las Islas Maldivas confirmó en las últimas horas
que solo tres de los cinco buceadores italianos contaban con permisos
oficiales para realizar investigaciones a profundidades mayores a los 50 metros.
Eran Montefalcone, profesora de Ecología en la Universidad de Génova; Oddenino,
investigadora turinesa; y Gualtieri, instructor de buceo.
Por
su parte, Sommacal, la hija de Montefalcone, de 23 años, no tenía permiso para
sumergirse en esas profundidades. Ahora los investigadores intentan
precisar cómo fue que a la joven le fue permitido hacerlo ignorando
las restricciones. La compañía Albatros Tour Boat, que organizó la expedición
del Duke of York, precisó en las últimas horas que Benedetti, el capitán del
barco, no necesitaba tal permiso.
El
límite de buceo recreativo en las Maldivas es de 30 metros, aunque esta no
era una misión recreativa. Una pregunta fundamental es, entonces, por qué
descendieron los cinco si no todos estaban autorizados a hacerlo.
¿Había
un plan de buceo?
Para
una expedición de tal envergadura, fuera cual fuera su fin, se prevé que
haya un itinerario de exploración establecido de antemano, lo que ayuda
a la planificación y posterior ejecución por etapas del plan.
Debe
informarse en él cómo serán los descensos, los tiempos de permanencia, los
ascensos y la descompresión. También debe saberlo el capitán del barco.
Tal
tipo de itinerario suele compartirse en sesiones informativas que quedan
registradas físicamente, en hojas de ruta o pizarras en las embarcaciones
o en los lugares desde donde zarpan. En el caso del Duke of York y de sus
tripulantes, todavía no se encontró ningún plan de buceo y los investigadores
se preguntan ahora si existe algún rastro de él, si es que lo hubo.
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