TENIA DIECINUEVE AÑOS CUANDO SUFRIO UN TERRIBLE ACCIDENTE Y ESTUVO TRECE MINUTOS
MUERTA, DECIDIO CONTAR LO QUE VIO
Viajaba
en el asiento del acompañante de un Corvette cuando salió despedida del
vehículo tras un choque.
Era
miembro de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, aquella trágica noche que
"volvió" a vivir.
Clarin
Nicole Angelique Kerr tiene
62 años, una edad que estaba convencida de que nunca iba a cumplir, cuando hace
más de cuatro décadas sufrió un grave accidente de auto. Era
una adolescente de 19, cursaba su segundo año en la Fuerza Aérea de los
Estados Unidos, iba en el asiento del acompañante de un Corvette 1965
cuando su cuerpo salió despedido por el parabrisas.
Actualmente es una
galardonada experta en salud, coautora del libro Comiendo el arcoíris:
Bienestar nutricional para toda la vida, sin mentiras, exageraciones, ni
cálculos, fuente de consulta habitual en la CNN, CBS, ABC, Food Channel y
en numerosos programas de televisión y radio cada vez que surgen temas sobre
salud, bienestar y nutrición.
Sin embargo, no había
hablado públicamente de su propia historia. A través de su participación en uno
de los episodios del podcast NDE Journey- disponible en YouTube-, reveló
detalles de lo que se conoce Near-Death Experience en inglés, lo que
en español se conoce como "Experiencia
Cercana a la Muerte" (ECM).
Crecí en Jackson,
Misisipi, en una familia muy religiosa. Mi madre era luterana y mi padre era
bautista del sur. Me impusieron muchas reglas, porque mi padre además era
militar en la Academia de la Fuerza Aérea, y quería que uno de sus hijos
también lo hiciera", contó Kerr sobre su infancia.
De los cuatro hermanos
Kerr, ella se ofreció como voluntaria. En retrospectiva no tiene dudas de que
fue un acto por mandato para no defraudar a su padre.
"Supe que mi
alma estaba en el lugar equivocado ni bien me inscribí. En realidad
quería ser bailarina, me encanta el ballet, las artes en general, pero cuando
entrás a una fuerza armada con prestigio, el fracaso no es una opción, y menos
para mi familia", rememoró.
"Quería renunciar,
pero superé el primer año, que fue la peor parte por el abuso físico, mental, y
desafortunadamente también abuso sexual que sufrí, así que me quedé, aunque
vivía con miedo todos los días", reveló.
Estaba en segundo año en
la academia cuando tuvieron un evento de celebración y asistió todo su
escuadrón. "Mi padre me impuso tres reglas para dejarme ir a la
universidad: no beber, no fumar y no salir con cadetes superiores",
recordó.
Junto a otro estudiante de
último año fueron los últimos en irse del lugar, y él se ofreció a llevarla de
regreso. Fue un viaje incómodo que desembocó en una situación de abuso.
"Rechacé sus
insinuaciones sexuales, él quiso parar en un bar, tomó algunas copas, y el
camarero le pregunto estás en condiciones de conducir, le dijo que sí, y lo
siguiente fue despertarme a la mañana siguiente en la unidad de cuidados
intensivos del Hospital Comunitario Penrose en Colorado Springs", relató.
El conductor perdió el
control, se estrelló contra una enorme roca y ambos salieron despedidos del
vehículo. La fuerza del impacto lanzó a Nicole a gran velocidad y se estrelló
directo contra el suelo, provocándole lesiones catastróficas.
"Me acuerdo que en
ese instante en que salí por el parabrisas grité: '¡Por Dios, alguien
ayúdeme!', y tuvo el pensamiento: 'Voy a morir, pero la muerte no debería
ocurrir así, solo tengo 19 años; todavía tengo cosas que hacer, lugares a donde
ir, así que no puedo estar muerta, no tengo tiempo para estar muerta, pero creo
que lo estoy y esto debe ser la muerte'", narró.
Los
13 minutos "clínicamente muerta"
Nicole asegura que estaba "consciente de su cuerpo" después del accidente, aunque los paramédicos no detectaron signos vitales. "Vi cómo me cubrían con una manta y entendí que había muerto", reveló en su relato en primera persona.
"El más allá", según Nicole Kerr
Cuatro décadas después del
accidente, decidió escribir un libro con sus vivencias. Lo tituló "You Are
Deathless" ("Eres inmortal"), y allí habló de los recuerdos
reprimidos que la acompañaron desde aquel entonces.
"Me daba vergüenza
contar lo que vi porque pensé que me iban a tildar de loca, pero básicamente
creo que volví para contarlo", anticipó. "En el momento en que salí
suspendida, vi rayos de una luz blanca muy brillante que me inundó por todos
lados. Me envolvía de forma muy nítida, escuché música, y de repente vi a mi
abuelo paterno", relató.
Conoció a muchos otros
sobrevivientes que manifestaron experiencias muy similares, que
también aseguran haber visto una luz muy brillante y haberse visto a sí mismos
desde una perspectiva aérea. La escena del accidente de auto el día que fue
declarada muerta.
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