LA JUGADORA QUE SE HIZO MONJA: "DEJE
EL DEPORTE PORQUE DIOS QUERIA OTRA COSA PARA MI" HOY SE ENCUENTRA EN SUIZA LUEGO DEL NOVICIADO
Formó
parte del equipo de Cachito Vigil que obtuvo la medalla de plata en el Mundial
Junior Buenos Aires 2001.
Según
el carismático DT, María Belén era "una gran promesa de buen juego, que
apuntaló a las titulares, aunque estuviera fuera del campo".
Clarin
"Mi
nombre de bautismo es Maria Belén Simmermacher", dice desde Lausana,
Suiza, quien desde 2006, cuando inició el noviciado, se llama Maria
Vergine dei Tramonti. Hace 25 años, quien ahora es una de las tres religiosas
en la Residencia Universitaria Católica Foyer Bon Accueil, era una Leoncita en
los inicios del milenio que marcó el exitoso despegue del seleccionado
argentino femenino de hockey.
Soledad García era la capitana de ese equipo que disputó el Mundial Junior Buenos Aires 2001, aunque casi no jugó: unas semanas antes, en la Copa América con la Mayor, se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y retrasó su operación para estar en el equipo juvenil que también comandaba Sergio Vigil -en dupla con Ernesto Morlan-, y en el que Mariné Russo fue elegida la mejor jugadora; Claudia Burkart completaba ese trío de futuras Leonas Vintage.
Para Cachito, Simmermacher era “una gran
promesa de buen juego, que apuntaló a las titulares, aunque estuviera fuera del
campo”.
–¿Mantuviste
contacto con alguna jugadora?
-Al
inicio sí, mantuvimos contacto. Pero con el paso del tiempo, la vida misma
y especialmente la vida misionera lejos del país, ese vínculo fue quedando más
distante. Las recuerdo muy bien y, por supuesto, rezo por ellas, pero hoy no
mantengo contacto… Recuerdo una vez cuando las Leonas vinieron a jugar unos
amistosos en Roma. Pedí permiso a mis superiores para ir a ver el partido y
pude saludar al entrenador que conocía, Gabi Minadeo, en ese momento. Sin
embargo, sigo amando el hockey y estoy al tanto de los resultados. Además, mis
sobrinas son fanáticas del hockey, así que tengo que estar actualizada.
-A
fines de 2005 dejé voluntariamente el seleccionado y el hockey en el San Isidro
Club. Fue una decisión ligada al proceso de discernimiento vocacional que
estaba viviendo. Habiendo terminado la Licenciatura en Economía en la UCA,
estando trabajando y jugando en el SIC y en el seleccionado, he visto muy claro
que Dios quería otra cosa para mí, que me llamaba a dejar todas las cosas “del
mundo”, para corresponder al llamado de amor y dilección que Él hace a las
almas consagradas y que tiene pensado desde toda la eternidad. Para cada uno
hay una vocación, al matrimonio, a la vida consagrada… y, según ese camino,
Dios nos prepara para la vida eterna, es algo misterioso que solo vamos a entender
en el Cielo. En ese momento vi con claridad que Dios me llamaba a la vida
religiosa en el Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matara, al
cual pertenezco hace 20 años.
–En
2006 entraste al noviciado: ¿Cómo fue ese momento? ¿Sentiste un llamado?
-Sí,
fue un momento muy claro de llamado. Después de un tiempo de discernimiento, de
conocer a las hermanas, participar en convivencias, visitar una casa de
misericordia y hacer los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, que es un
retiro en silencio para los laicos, adultos, religiosos, llegó un punto en
el que interiormente no podía dudar: quería dar toda mi vida a Jesucristo. Fue
una gracia muy fuerte y muy concreta que aún hoy recuerdo.
¿Qué
sentiste?
-Es
como cuando uno se enamora y luego se casa… Es para siempre… Momentos difíciles
los hay, pero Dios da la gracia y nos ayuda. Y lo que es más cierto todavía es
que cuando nos decidimos a darle todo, no nos pide nunca cosas más grandes de
las que podemos hacer, no nos pide cosas imposibles, aunque sí difíciles,
heroicas, cosas altas. El llamado de Jesucristo es a “cargar la cruz” (lc.
9,23) y a seguirlo… El llamado a la santidad es algo para todos los cristianos,
cada uno según su vocación. Pero a algunos los elige de un modo especial, que
mediante los votos se obligan libremente a llevar una vida de mayor perfección,
viviendo castos, pobres y obedientes, practicando las virtudes y buscando en
todo momento la perfección de la Fe.
Nacida
el 4 de octubre de 1982, pero a los 23 años entró al noviciado de las
Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará y, después de un año, el 19 de
marzo de 2007, tomó sus primeros votos religiosos. Su profesión perpetua
llegó el 19 de marzo de 2013; tenía apenas 30.
Según
relata, “más allá de las dificultades que una decisión de este tipo puede
implicar en un primer momento", siempre se sintió muy acompañada por su
familia. Nosotros somos 39 primos, 4 religiosos y dos de ellos son
sacerdotes".
Cómo
fue la decisión de irte primero a Italia, donde estudiaste Derecho Canónico y
también fuiste Maestra de Novicias en el Noviciado “Madonna di Loreto”?
-Estuve cinco años en las casas de formación en San Rafael, Mendoza, donde nació nuestra congregación. Luego, mis superiores me enviaron a continuar y completar mi formación en Italia. . En Italia terminé mis estudios en Filosofía y Teología y recibí también el encargo de ser Maestra de Novicias en el noviciado internacional Madonna di Loreto. Más adelante, por pedido de mis superiores, estudié el bachillerato en Filosofía en la Universidad Urbaniana, y luego realicé la Licencia en Derecho Canónico y el doctorado, que concluí en 2019.
Les agradezco su enorme apoyo
y además les informo para los amantes del deporte que he abierto otro blog
dedicado a este tema y al futbol en particular:
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